Dulce y jalea de Membrillo

Ingredientes

Ingredientes para 6 frascos de 500 cc

Membrillos 2 kilos
Agua 2 litros
Azúcar 1 1/2 kilo

Manos a los membrillos

01

Preparación de la fruta

Seleccionar los membrillos, limpiar muy bien sacando la pelusa con esponja o cepillo (uno de dientes va bien) Pelar los membrillos, se cortan al medio y se retiran las semillas. Se los sumerge en agua con un poquito de limón para que no se oxiden tanto.

Manos al dulce

02

Preparación del dulce

Se coloca las cáscaras, las semillas, y el azúcar en una cacerola con los 2 litros de agua. Y se cocina durante 10 minutos. De esta forma se logrará un almíbar con toda la pectina de las semillas y la cáscara. Luego se cuelan y se disponen en este almíbar las mitades o los cuartos de membrillos y se cocina a fuego moderado hasta que la fruta cambie de color y se comience a deshacer y el líquido tome consistencia de jalea. En este proceso, se puede usar una licuadora para que la fruta quede como puré. El tiempo total de la cocción para que quede como mermelada es de 2,30 horas.

Manos al envasado

03

Preparación de los recipientes

Para mermelada de membrillo: Guardar en recipientes limpios y secos o frascos esterilizados. Dejar enfriar y tapar. Para dulce en molde: Llevar la cocción a un punto más elevado, unos 10 / 15 minutos más, cuidando que no se queme. Colocar en recipientes con films en la base y dejar reposar por un día antes de desmoldarlo.

Manos a la jalea

04

Preparación de la jalea

Limpiar muy bien los membrillos, como se indica en el paso 1. Cortarlos en cuartos, sin pelar y con las semillas. Colocarlos en la cacerola, con el azúcar y el agua. Hervir hasta que la preparación se torne de color rojo intenso. Aproximadamente 2,30 horas. Colar la fruta con un colador fino colocando además sobre el mismo un lienzo de algodón. Exprimir toda la fruta con las manos, o con la ayuda de un pisa papas. Cocinar un poco más hasta lograr la consistencia deseada.
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En la antigüedad se lo conocía como la manzana de oro. Para los griegos, era símbolo de amor y felicidad , mientras que los romanos acostumbraban darles de comer a los recién casados un membrillo antes de que entrarán en el hogar, en señal de suerte.

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